Hoy en la mañana no debía llegar temprano a mi trabajo. Sin embargo, no pude dormir todo lo que quise. Mi hermana acaba de tener una hermosa niña, Francisca, y no es que me despierten sus llantos, sino que el revoloteo en la casa y el ayudarla un poco para que ella pueda desde bañarse hasta tomar desayuno.
La cosa es que me la paso un rato y para variar… estaba durmiendo… que rico, lo normal en una guagua es tan escaso cuando somos adultos.
A mí me encanta dormir. Lo encuentro lejos uno de los mejores placeres, más que comer chocolate y tomar helado, porque ha decir verdad ninguno de esos dos me gusta mucho. Lo que a mí me gusta es dormir y pasar de largo. Aunque no lo crean cosa que no hice mucho durante mi adolescencia y juventud.
Mi mamá siempre ha sido estricta y para ella era obvio que si uno salía a carretear, al día siguiente había que levantarse temprano para ayudar en las cosas de la casa. Limpiar la pieza, ayudar con la cocina o incluso limpiar los baños.
Ahora está un poco más relajada y yo me aprovecho más. Cristián se ríe y me dice mi dormilona. Lo cierto es que en general no duermo mucho, aunque cuando estoy con él me baja, ha de ser porque me relajo… Me levanto cerca de las 6:30 am y me duermo cerca de las 2 am. O sea duermo promedio 4 horas. Nada y es por eso que cuando me relajo me duermo… eso en general los viernes en la noche que me bajo todo…
Pero bueno, veo a mi sobrina y disfruto verla dormir… que cosa más rica el tuto sobre todo si va acompañado de buenos sueños.


